El científico estadounidense que filtró detalles clave de la bomba atómica a la Unión Soviética y quedó impune

El 29 de agosto de 1949, la Unión Soviética se convirtió oficialmente en la segunda «nación atómica», al detonar su primera arma nuclear: una bomba de plutonio conocida como RDS-1.

La prueba tomó por sorpresa a los gobiernos occidentales.

Según los archivos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de EE.UU., por ejemplo, los agentes estadounidenses pensaban que era poco probable que los soviéticos pudieran producir una bomba nuclear antes de 1953.

Más asombrosamente, fue un científico estadounidense, Theodore Hall, quien ayudó a cumplir las ambiciones nucleares de Moscú, al proveer secretamente de información a los soviéticos.

Es cierto que Theodore Hall no fue el único ciudadano estadounidense que filtró secretos atómicos al enemigo.

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